Podemos salir a la calle tantas veces queramos, podemos insistir, gritar, reivindicar, revolucionar… podemos querer cambiar el sistema, pero se me antoja utópico.
El sistema tendríamos que ser todos nosotros, y no eso contra lo que luchamos. El sistema se ha ido construyendo con el paso del tiempo, se ha ido haciendo más fuerte con cada desgracia política al mando. El capitalismo y la banca han jugado en este juego, mientras nosotros vivíamos tranquilos con una recién sacada del horno, máscara democrática.
Urnas, partidos políticos, PSOE, PP, CIU, …. dinero, dinero y más dinero. El mundo está gobernado por el capitalismo, y el sistema se ha ido construyendo para que esto sea así.
No se puede luchar contra un sistema con auto-defensa. No podemos atacar al sistema, pues es ilegal por la propia definición del sistema. La autoridad deja de cobrar su significado original cuando ataca al pueblo.
El Gobierno está deslegitimado, el sistema está roto, el capitalismo no funciona.
No hay solución, no se puede arreglar. Podemos reivindicar, podemos crear plataformas y movimientos, podemos defendernos mínimamente con pequeños actos, pero es pan para hoy, y hambre para mañana; y nunca mejor dicho.
Estamos en dirección a una calle sin salida, y cuando lleguemos al final – que no queda mucho – no nos va a gustar nada lo que nos espera.






